(Segunda) Máquina para leer a Raymond Roussel

Raymond Roussel, el excéntrico y acaudalado escritor francés nacido en el año 1877, fue una influencia de peso en el grupo de experimentación literaria Oulipó así como en los Surrealistas.

Uno de sus libros titulado Nuevas impresiones de África consiste en un complejo poema en el que cada frase es acompañada de notas laterales con hasta cinco niveles anexados. Algunas de estas notas incluso refieren a un poema anterior que contiene sus propios niveles de notas anexadas.

En el año 1954 Juan Esteban Fassio creo una máquina para leer Nuevas impresiones de Africa formado por un sistema de tarjetas rotativas con acción de una manivela.

Fascinado por ciertos detalles en la vida y obra de Roussel y habiendo fabricado el Rayuelomatic, otra máquina ideada por Fassio, decidí repensar la máquina para leer a Raymond Roussel.

Esta vez el libro elegido no sería Nuevas impresiones de África, sino Impresiones de Africa, una novela publicada bastante antes que si bien no tiene la complejidad estructural del poema de 1932 para justificar la creación de una máquina, si tiene una trama donde circulan inventores, máquinas fantásticas, procesos absurdos e incluso un destino fallido en la ciudad de Buenos Aires.

Diseñé las tarjetas usando Adobe In Design con fragmentos de la novela Impresiones de Africa, conecté un potente servo motor de rotación continua controlado por una placa Arduino a la estructura de un Rolodex, diseñé soportes con modelado 3D y desarrollé el software que espera la presión de un botón lateral para mover el servo motor durante una cantidad de milisegundos relacionados a fechas en la biografía de Raymond Roussel. A modo de ejemplo: las tarjetas en ocasiones giran durante 1933 milisegundos, número que coincide con el año de fallecimiento del escritor. Luego la máquina hace un pequeño giro inverso para acomodar la tarjeta a leer.

Dejando de lado ya el carácter lúdico de la fabricación, el doble homenaje al creador de la máquina original, Juan Esteban Fassio y al escritor Raymond Roussel, hay algo imposible de anticipar en el uso de esta máquina de lectura.

Así como leer en pantalla es muy diferente a leer una hermosa edición de tapa dura, leer por medio de una máquina que fragmenta, reordena caprichosamente y transiciona con ruidosos desplazamientos mecánicos, resulta en una nueva e interesante experiencia de redescubrimiento y resignificación.

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